
El fútbol da revanchas rápidas, y para Jefferson Savarino, el destino no pudo ser más caprichoso. En una nueva edición del Clásico Vovô por el Campeonato Carioca, el extremo zuliano se enfrentó por primera vez al Botafogo, club donde dejó una huella imborrable, defendiendo ahora los colores del Fluminense. El encuentro, disputado bajo una lluvia incesante que dificultó el traslado del balón, terminó con victoria para el «Flu» por 2-1.
Savarino, quien sigue en proceso de adaptación al esquema de su nuevo técnico, inició el compromiso desde el banquillo. Sin embargo, con el partido trabado y la necesidad de frescura por las bandas, ingresó al minuto 65 en sustitución de Lima. A pesar de las condiciones del campo, el venezolano mostró destellos de su calidad, pidiendo el balón y encarando a sus antiguos compañeros, lo que generó una mezcla de aplausos y silbidos en la grada.
Un nuevo rol de Savarino en el Maracaná
Tras ser el «dueño» del ataque en el «Fogão», Savarino con Fluminense asume ahora un reto de mayor rotación en un Fluminense que aspira a todo en este 2026. Su capacidad para jugar por dentro y por fuera le da una variante táctica de lujo al equipo tricolor que cuenta con Yeferson Soteldo como compañero pero que aun no entra en las convocatorias.
Con este resultado, el Fluminense se afianza en la parte alta del torneo estadual, mientras que para el venezolano significa un paso vital en su puesta a punto física. La afición vinotinto celebra ver a uno de sus referentes activos y ganando en la liga más competitiva del continente.
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