
El Deportivo La Guaira firmó una actuación de enorme sacrificio en los 3.600 metros de altura del Estadio Hernando Siles, al pactar un 1-1 ante el Bolívar por la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026. El conjunto naranja, que venía de sumar ante Fluminense, ratificó su buen momento internacional con un planteamiento inteligente que rozó la perfección defensiva durante gran parte del compromiso.
La visita sorprendió al minuto 30. En una contra letal, José Alí Meza desbordó por la banda izquierda y sirvió un centro preciso para que Flabián Londoño, con un remate de primera intención, silenciara el feudo boliviano.
Sin embargo, el panorama se complicó al 63’ tras la expulsión de Rafael Arace por una entrada fuerte en ataque que fue revisada en el VAR. Con un hombre menos, el «Naranja» se atrincheró con orden ante el asedio local.
El aprendizaje de un joven guardameta
El empate definitivo llegó al 79’ tras una jugada fortuita. El joven portero Jorge Sánchez, quien venía siendo figura con intervenciones clave, cometió una desatención al soltar el balón sin notar la presencia de Dorny Romero a sus espaldas, quien aprovechó para robarle el balón y sellar la igualdad.
Lejos de las críticas, este episodio se entiende como una valiosa lección de aprendizaje para un portero con gran proyección vinotinto que, a pesar del infortunio, fue vital para sostener el resultado en los minutos finales.
Medios como El Deber y La Razón de Bolivia destacaron la «falta de puntería» de la Academia paceña y resaltaron la solidez del bloque venezolano. Con este resultado, Deportivo La Guaira sigue invicta y con la moral en alto para recibir a su próximo rival, consolidándose como un equipo sumamente difícil de batir en esta edición de la Copa Libertadores de América.
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