
La Federación Venezolana de Fútbol (FVF) ha soltado el bombazo definitivo. No es solo la ratificación de Oswaldo Vizcarrondo como seleccionador nacional; es la puesta en marcha de una maquinaria económica y deportiva que no tiene precedentes en el país. Bajo el lema «Desde las raíces, hacia el futuro», el presidente Jorge Giménez ha blindado a «El Patrón» con un contrato de ocho años, una duración casi inaudita en el volátil fútbol sudamericano.
Pero lo que realmente ha encendido las alarmas (y las calculadoras) en el continente no es solo la continuidad de Vizcarrondo, sino el nivel de los nombres que lo acompañarán. Venezuela ha dejado de buscar «parches» para contratar ingenieros de élite mundial.
Un cuerpo técnico con «chequera» de Mundial
La incorporación de Cléber Xavier como asistente técnico es, posiblemente, el movimiento más audaz de la gestión actual. Hablamos de la mano derecha de Tite en la Selección de Brasil durante los mundiales de 2018 y 2022. Traer a un estratega de ese calibre no es barato, y menos cuando se suma a la ecuación a Oscar «El Profe» Ortega, cuya leyenda en el Atlético de Madrid lo posiciona como uno de los preparadores físicos mejor pagados del planeta.
Aunque las cifras oficiales se mantienen bajo llave, fuentes del sector estiman que el presupuesto operativo para mantener este cuerpo técnico de «clase mundial» supera con creces lo invertido en ciclos anteriores. Se trata de una estructura que incluye a Mario Marín (preparador de porteros de nivel mundialista) y una coordinación unificada con las categorías Sub-20 (Tolisano) y Sub-17 (Ferreira).

¿Apuesta segura o riesgo financiero?
El objetivo es claro: clasificar a los Mundiales de 2030 y 2034. Sin embargo, la duración del contrato (8 años) plantea una interrogante que ya circula en las redacciones deportivas: ¿Qué sucede si los resultados en la próxima FIFA Series de marzo en Uzbekistán o en el inicio del nuevo ciclo no son los esperados?
El blindaje es total. La FVF no solo está pagando por táctica, está pagando por un sistema de trabajo europeo. Vizcarrondo, formado en el Nantes francés y con éxito reciente en las categorías juveniles (llevó a la Sub-17 a octavos del Mundial Catar 2025), es la cara de un proyecto que busca profesionalizar hasta el último gramo de arena de las canchas del CNAR.
Venezuela ya no quiere ser el «equipo simpático» que sorprende; quiere ser la estructura sólida que compite por jerarquía y presupuesto. El «Camino Vinotinto 2030» ha comenzado, y el precio de la entrada es el más alto de nuestra historia.
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